Friday, June 26, 2020

El Descuido del Amazonas

Artículo de opinión por: Laura Usma (Observatorio en Comercio, Inversión y Desarrollo, Colombia)

En el 2019, entre los meses de enero y agosto, la selva amazónica estaba enfrentando la mayor cantidad de incendios registrados en los últimos años, de acuerdo con el Instituto Nacional de Investigación Espacial de Brasil (INEP) (Greenpeace, 2019). En su momento, esta noticia estremeció al mundo puesto que trajo como consecuencia directa una pérdida de biodiversidad incalculable y una deforestación que alcanzó 2,4 millones de hectáreas según el diario británico BBC (BBC, 2020), sin embargo, se nos ha olvidado qué ha pasado con la selva amazónica y qué medidas se están tomando para “recuperarla”.

Después del enorme descuido por parte del gobierno de Brasil, que llevó a los catastróficos incendios del 2019, Jair Bolsonaro decidió implementar un decreto que controlaba las quemas forestales en la Amazonia por 60 días, en donde suspendió el uso del fuego para la deforestación (BBC, 2019). Posteriormente en enero, se implementaron otro tipo de medidas como lo fue la creación de la “Fuerza Nacional Ambiental” para la protección de la misma y el “Consejo de Amazonia” para direccionar las políticas hacia un desarrollo sostenible del amazonas (La Vanguardia, 2020).
Si bien parece ser que después de culminar su primer año presidencial Jair Bolsonaro se ha preocupado en mayor medida por la deforestación de la selva amazónica, sus medidas han tenido un efecto bastante nulo. De acuerdo con el Fondo Mundial para la Naturaleza, en solo abril de este año, la deforestación en el amazonas aumentó en un 94% con respecto a este mismo periodo el año anterior (Fondo Mundial para la Naturaleza, 2020). 

Entre las causas del aumento de deforestación se encuentra la explotación del bosque, el cual está siendo utilizado para la producción de carne y soja, los cuales han tenido un gran aumento de la demanda internacional para su consumo y para la producción de alimentos para otros animales (National Geographic, 2020).

A su vez, a este panorama que ya de por sí es bastante devastador, se le suma la posible aprobación del proyecto de ley brasilero que pretende legalizar el acaparamiento de tierras, dentro de las cuales se incluyen tierras deforestadas, haciendo que combatir la lucha por el uso ilegal de tierras se convierta en una tarea aún más difícil (Fondo Mundial para la Naturaleza, 2020).

Las consecuencias de no cuidar el Amazonas traen repercusiones directas para todas las personas, el hecho de acabar con uno de los terrenos boscosos más importantes del mundo llevará a la extinción masiva de especies, a la pérdida de biodiversidad y especies endémicas, así como el aumento de enfermedades humanas, las cuales, según el Fondo Mundial para la Naturaleza, son causadas en un 70% por la desforestación (National Geographic, 2020).

Referencias


BBC. (29 de Agosto de 2019). BBC. Obtenido de Incendios en el Amazonas: Bolsonaro firma un decreto que prohíbe las "quemas controladas" en Brasil por 60 días: https://www.bbc.com/mundo/noticias-america-latina-49509931
BBC. (13 de Febrero de 2020). BBC. Obtenido de "La gran mentira verde": cómo la pérdida del Amazonas va mucho más allá de la deforestación: https://www.bbc.com/mundo/noticias-america-latina-51303285#:~:text=BBC%20Extra-,%22La%20gran%20mentira%20verde%22%3A%20c%C3%B3mo%20la%20p%C3%A9rdida%20del%20Amazonas,m%C3%A1s%20all%C3%A1%20de%20la%20deforestaci%C3%B3n&text=El%20Amazonas%20es%20un%20tesoro
Fondo Mundial para la Naturaleza. (12 de Mayo de 2020). Fondo Mundial para la Naturaleza. Obtenido de Brasil avanza hacia deforestación récord en la Amazonia: https://www.wwf.org.co/sala_redaccion/noticias/?uNewsID=363492
Greenpeace. (21 de Agosto de 2019). Greenpeace. Obtenido de Sobre los incendios forestales en el Amazonas: https://www.greenpeace.org/colombia/issues/bosques/1873/sobre-los-incendios-forestales-en-el-amazonas/
La Vanguardia. (21 de Enero de 2020). La Vanguardia. Obtenido de Bolsonaro anuncia medidas para proteger Amazonía tras críticas a su Gobierno: https://www.lavanguardia.com/vida/20200121/473034657173/bolsonaro-anuncia-medidas-para-proteger-amazonia-tras-criticas-a-su-gobierno.html
National Geographic. (24 de Junio de 2020). National Geographic. Obtenido de La deforestación del Amazonas alcanza niveles históricos debido al consumo de carne: https://www.nationalgeographic.es/medio-ambiente/2020/06/deforestacion-amazonas-alcanza-niveles-historicos-debido-consumo-carne

Saturday, June 13, 2020

Víctimas en la implementación de los Acuerdos de Paz: ¿cómo va su participación?

Opinion por: Juan Esteban Rivera Salazar. Estudiante de Negocios Internacionales de la Universidad EAFIT (Colombia).
Observatorio en Comercio, Inversión y Desarrollo.

Bien se ha establecido que la correlación entre Estado de Derecho y desarrollo es positiva. Ambos se refuerzan mutuamente y apuntan a la consecución de la sostenibilidad en el largo plazo. Aun cuando la paz no es estado perfecto, es ciertamente conditio sine qua non bajo el cual el Estado de Derecho se fortalece y puede emplear los esfuerzos necesarios para crear las condiciones para el mejoramiento social y económico. Encaminado hacia ese propósito se encuentra el ODS 16 (Paz, Justicia e Instituciones sólidas) que dispone de metas centradas en la erradicación de todas las formas de violencia y en la promoción y robustecimiento de las instituciones. Alineado a lo anterior, el artículo 22 de la Constitución colombiana establece que “la Paz es un derecho y deber de obligatorio cumplimiento” erigiéndose como pilar y fundamento para el funcionamiento del Estado y sus instituciones. Como estamento legal y principio constitucional, el artículo 22 obliga a cada ciudadano y gobierno en el poder, sin importar su tendencia ideológica, a designar recursos (no meramente monetarios) con el fin de lograr la paz, convirtiéndola así en medio y fin del Estado. Es por ello que ninguna voluntad política debería interferir con intentos por lograr la paz. En un país cuyas generaciones no han experimentado lo que ésta significa, se hace estrictamente imperante buscar métodos alternativos de resolución de conflictos al militarismo que ha demostrado ser inefectivo en la erradicación de grupos armados ilegales e insurrectos en Colombia. De hecho, en el afán de derrotar las guerrillas por las armas, la guerra sucia se instauró, se profanó el DIH y los altos y dolorosos costos fueron asumidos por la sociedad civil.

La fórmula es sencilla: paz negociada. En palabras de Mahatma Gandhi, si se desea paz, la paz es el camino. La construcción de paz en Colombia es un camino extenso y propenso a desafíos. En un país con más de 50 años de conflicto civil, la convivencia en armonía política y social resulta en urgentes llamados de atención en miras a alivianar las cargas que la sociedad colombiana ha estado soportado por problemas estructurales relacionados con la falta de justicia social, la precaria distribución de tierras, la participación sectaria y limitada en la política y las grandes brechas socio-económicas que se siguen ahondando. Es por ello que el Acuerdo de Paz entre el Estado Colombiano y la extinta guerrilla de las FARC-EP, desde su firma en 2016 y la puesta en implementación, llama al término de hostilidades y el uso de la violencia, a la búsqueda de la verdad, a la recuperación de la dignidad de las víctimas y si es posible, la reconciliación (sin ser este último un propósito per se del Acuerdo de Paz). Su enfoque en el ODS 16 es claro. Además de propiciar un espacio para lograr parcialmente la paz social y política, el Acuerdo busca llevar al Estado a las regiones que por décadas han estado desamparadas y saldar deudas históricas con las comunidades que nunca sintieron al Estado como su Leviatán.

Pero: ¿en qué se ha avanzado con las víctimas? Los defensores del Acuerdo afirman que durante las negociaciones, las víctimas fueron puestas en el centro de la discusión. A diferencia de previos Acuerdos de Paz, el Acuerdo con las FARC dispone de un sistema restaurativo basado en 4 ejes: justicia, verdad, reparación y garantías de no repetición, estipulando así como punto de referencia los derechos de las víctimas. Sin embargo, el panorama no parece tan alentador para ellas. De acuerdo con el reporte "Del capitolio al territorio" (Fundación Ideas para la paz, 2019) sobre la implementación del Acuerdo de Paz, si bien el Registro Único de Víctimas ha establecido el magno número de casi 9 millones de víctimas, para enero de 2019 (según reportes de prensa) solamente se habían reparado 962.000 de ellas. Una absurda cifra de menos del 15% de víctimas desde la puesta en marcha de la Ley 1448 de 2011 (conocida también como Ley de Víctimas). Las víctimas siguen exigiendo al Estado por su reparación y la aceleración de los procesos para lograr la indemnización y reparación que se les había prometido. También señala una aparente desconexión entre el Sistema Integral dispuesto por el Acuerdo de Paz y otras medidas de reparación consignadas en este. Asimismo, las víctimas han clamado porque su reparación se ha visto afectada con la implementación del Acuerdo especialmente debido a la disminución de recursos tanto financieros como humanos que se han dispuesto para el cumplimiento de las obligaciones con las víctimas que estaban en proceso y las nuevas que han resultado. Encaminado a la falta de recursos, los gobiernos locales insisten en que aunque el gobierno nacional les designa responsabilidades, no se encuentran en la capacidad para atender nuevos hechos victimizantes resultado de la nueva ola de violencia que se ha desatado.

Por otro lado, el Informe Trimestral del Secretario General a marzo de 2020 sobre la situación del Acuerdo de Paz muestra cifras más concretas. Según el informe, en la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP) se han acreditado más de 265.000 víctimas en los siete macro-casos abiertos. Asimismo, la JEP ha acreditado 11.762 personas indígenas de 69 comunidades de Chocó y Antioquia y a más de 100.000 víctimas de 31 comunidades provenientes del departamento del Cauca. “Hoy comparecen ante la Jurisdicción 12.529 excombatientes y hay 1.000 solicitudes de terceros que se presentaron voluntariamente” (Colombia en Transición, 2020). La Comisión de la Verdad, por su lado, ha realizado alrededor de 11.700 entrevistas individuales y colectivas con víctimas, excombatientes y otros actores involucrados para cumplir con su propósito en revelar las verdades aún ocultas sobre el conflicto armado y disponer de ellas para la memoria histórica y colectiva del país. La Comisión actualmente cuenta con 22 Casas de la Verdad de las 28 inicialmente proyectadas. Finalmente, la tercera organización del Sistema Integral, la Unidad Especial de Búsqueda de Personas dadas por Desaparecidas (UBPD) había identificado para entonces 599 personas que no figuraban en ninguna otra base de datos.

Si bien se han hecho esfuerzos desde el Sistema Integral de Verdad, Justicia, Reparación y No Repetición, aún queda mucho por hacer. Algunas organizaciones de víctimas han hecho peticiones a la JEP para que abra nuevos casos relacionados con violencia sexual, desaparición forzada o hechos victimizantes contra defensores y líderes sociales (Colombia en Transición, 2020). No obstante, su trabajo ha sido ejemplar y se ha permitido una mayor participación y voz a las víctimas del conflicto. Algunos resaltan la independencia de sus decisiones judiciales. Lo mismo ocurre con la Comisión de la Verdad y la UBPD, cuyas labores resultan imprescindibles para la construcción de memoria y la dignificación de las víctimas a través de las respuestas a sus preguntas y clamores. En esta línea, que las víctimas dejen de ser una cifra, se visibilicen y conviertan en vivo ejemplo de la resiliencia de un pueblo azotado por la violencia. Es importante seguir de cerca la implementación del Acuerdo y la interacción con las víctimas a quienes el Estado mismo les debe protección y garantías para que los hechos atroces no se vuelvan a cometer. El Sistema Integral fuera de convertirse en otro aparato burocrático, debe contemplar una continua articulación con organizaciones de la sociedad civil y de víctimas así como la conexión entre las tres entidades que hacen parte del sistema. En conclusión, que el Estado Colombiano realmente muestre avances en su consolidación como Estado de Derecho y su capacidad institucional para garantizar el cumplimiento de DDHH y la ley.

Referencias


Colombia en Transición. (2020). Quinta entrega. Así va el Acuerdo de Paz: tras la verdad y la reparación de las víctimas del conflicto. Recuperado de https://www.elespectador.com/colombia2020/pais/asi-va-el-acuerdo-de-paz-tras-la-verdad-y-la-reparacion-de-las-victimas-del-conflicto-articulo-918832/

Fundación Ideas para la Paz. (2019). Del Capitolio al Territorio. La implementación del Acuerdo de Paz en lo local: los desafíos y las oportunidades. Recuperado de https://ce932178-d58f-4b70-96e7-c85e87224772.filesusr.com/ugd/883ff8_ae12cdd588b64266bbebe841e15f065c.pdf

Organización de Naciones Unidas. (s.f.). Estado de Derecho y Desarrollo. Recuperado de https://www.un.org/ruleoflaw/es/rule-of-law-and-development/

Revista Semana. (2020). Infografía: ¿cómo va la implementación del acuerdo de paz?. Recuperado de https://www.semana.com/nacion/articulo/como-va-la-implementacion-del-acuerdo-de-paz-en-marzo-de-2020/660443

Friday, June 5, 2020

A once in a lifetime opportunity

Opinion by: Carlos Felipe Munera Alzate, Observatory in Trade, Investment and Development (cmunera7@eafit.edu.co)

The last few months have been… terrible, to say at least. So many unthinkable things have happened since the “Great Lockdown” (as the IMF authorities are calling it) began that it is starting to look like a movie with a not very good writing team. This is probably the “one in a life-time” crisis we are told in our classes that happens once every generation, one that is not only of economic and social magnitude, but one that changes the unwritten institutions on which society relies to function, the thing is it seems to be that, like with every other great crisis the world has ever passed through, the pandemic was just the catalyzer that people were looking to start the change. 

When we start to think that, one always looks back, either to find relief because this is not the worst thing that has ever happened, or to look at the solutions people used to recover from the crisis they lived in that era. But, when you do that, you can only see one event that affected and changed the world in the same way as the one we are currently living, and it is the seminal catastrophe, the one that ignited Europe in flames 100 years ago, and in that situation, the main problem were currently living was treated then as an annoying flu making the soldiers die. But, there is something very interesting we can learn about it, and it is how the results of the war did change something, or to put it mildly, how the then leaders of the world tried to make that disaster an opportunity, one that would have made the world a better place. Although we know they failed, and that they made terrible choices, whose some of those consequences we are still suffering, they tried it again fifteen years later, in the aftermath of World War II, and this time they succeed, they created a new world, a new world with the promise of peace and a better quality of life. 

We could of course argue that they failed once again. Personally, I would not say they failed, because the world they created is a fairer one, a peaceful one, but is not exactly the world they promise to the people (being, in the other hand, exactly the world they really wanted to) and this flows, created tensions, unrest, because what had seemed to changed so much after the war, was not the same for everyone, it was an unequally distributed world, in all the dimensions possible: it is terrible when you how it distribute the income, and it is sinister guaranteeing the same human rights to everyone. But nevertheless, it was better than the one we used to have.

In this concept of “recreating” the world, I want to evoke the words of a famous Parisian seamstress “My life didn't please me, so I created a new one”. Isn't this what we should start to do in this crisis? Although people around the world are doing demonstrations to show their discontent with the actual social status quo, it is hard to assure that this demonstration is going to make a statement in time and history. Everyone seems to be tired of a society that excludes and kills minorities, doesn't give enough opportunities to the poor and is sexist, but the thing is that there are no clues that this change is for real, all countries around the world have experienced big riots, USA suffer some with the same force as now in the 1960s, what brigs once again the question, What can be done to achieve the change we ache for? 

As a good institution, the system is no more than the summary of those who compose it, we are the system. To change the system, we must change ourselves first, change the way we think, how we consume, how we feel and understand our relationship with the environment, with our governments, with our bodies, with everything. We have the chance, for once, to create a life that is not built only in the benefit-loss duality, we must create a life that rests in the concept of humanity, in the concept of dignity. And this is our one shot.