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Wednesday, October 1, 2014

Una reforma al sistema financiero internacional orientada hacia los individuos

Artículo de opinión por: Andrés Ordoñez Buitrago*
Estudiante de Derecho, Universidad EAFIT, Colombia

Cada crisis económica o financiera trae consigo esfuerzos e iniciativas para reformar la arquitectura del sistema económico o financiero a nivel mundial. Se destacan por ejemplo, la Primera y Segunda Guerras Mundiales (París 1918-1919 y Bretton Woods 1944); en la década de los 1970s la eliminación del sistema de tasa de cambio fija (1971-1973) y la crisis del petróleo (1973-1974). Algunos afirman –de forma bastante realista– que la “adaptación institucional a los cambios en la economía mundial fue el resultado de deliberaciones internas e iniciativas de grupos de países industrializados” y que “sólo los principales participantes en los mercados financieros -países industrializados y mercados emergentes- pueden diseñar nuevas reglas para las finanzas” (Boughton, 2009). Sin embargo, incluso quienes sostienen esta línea argumentativa están dispuestos a reconocer que “cuando se ha logrado reformar la arquitectura financiera internacional como respuesta a una crisis, el éxito ha sido solo parcial” (Broughton, 2009). ¿Qué ha hecho falta entonces para lograr que un sistema financiero internacional dé respuesta a mayores y más diversas expectativas de diferentes sectores?

Algunos movimientos sociales, en su calidad de sociedad civil organizada, han señalado en diferentes espacios que la crisis que aqueja a la economía mundial desde 2008 se debe en gran medida al exceso de confianza en la capacidad de los mercados financieros de autorregularse; a un inadecuado control y regulación de las finanzas; y a la falta de transparencia y rendición de cuentas por parte de las instituciones financieras (Put People First, 2009). El Fondo Monetario Internacional ha coincidido parcialmente con este diagnóstico y ha calificado como “lecciones aprendidas” de la crisis la necesidad de mejor y más efectiva regulación de las transacciones financieras internacionales (FMI, 2009). Sin embargo, se ha dejado de lado en estos foros la necesidad de una participación inclusiva de diferentes sectores de la sociedad y de la comunidad internacional, actores que no se limitan a los centros financieros mundiales, pues solo en ese sentido es posible lograr que una nueva arquitectura financiera internacional sirva a unos objetivos suficientemente compartidos y de interés global, que permitan mejorar la eficiencia del sistema y que este sirva como instrumento en la búsqueda del desarrollo.

El Banco de España define al sistema financiero como “el conjunto de instituciones, medios y mercados en el que se organiza la actividad financiera, de tal modo que ha de canalizar el ahorro, haciendo que los recursos que permiten desarrollar la actividad económica real lleguen desde aquellos individuos excedentarios en un momento determinado hasta aquellos otros deficitarios”. En este sentido, para la estabilidad y éxito de un sistema financiero internacional -y especialmente uno orientado hacia el desarrollo- es necesario que los individuos y empresas cuenten con facilidades de acceso al mercado financiero y así mismo que haya mayor transparencia y rendición de cuentas por parte de las instituciones financieras, en cuanto están prestando un servicio que es de vital importancia para la sociedad. En este marco, la participación de la sociedad civil y el rol del Estado en la regulación de los sistemas financieros es fundamental, ya que –se esperaría– llevara a que el sistema financiero no atienda exclusivamente a intereses de lucro particulares sino al servicio del interés general y del desarrollo. Estas medidas, además de mejorar la eficiencia, lograrían que el sistema financiero desempeñe el rol previsto por el Grupo de Alto Nivel sobre la Agenda de Desarrollo Post-2015: un catalizador para el desarrollo, que permita que más personas y países se beneficien plenamente de la globalización (p. 63).

El Papa Francisco, en su calidad de representante de la sociedad civil internacional más que como líder religioso, ha llamado la atención sobre el hecho de que “estamos en un sistema mundial económico que no es bueno. En el centro de todo sistema económico debe estar el hombre (…) y todo lo demás debe estar al servicio de este hombre. Pero nosotros hemos puesto al dinero en el centro” (La Vanguardia, 2014).

Referencias


Banco de España, “Estabilidad del sistema financiero”, disponible en: http://aulavirtual.bde.es/wav/documentos/financiera.pdf

Boughton, James M, “A new Bretton Woods” en Finance & Development, Vol. 46, No. 1, FMI, 2009, disponible en: http://www.imf.org/external/pubs/ft/fandd/2009/03/boughton.htm

Cymerman, Henrique, “Entrevista al papa Francisco: "La secesión de una nación hay que tomarla con pinzas" en La Vanguardia (España), 12 de Junio de 2014, disponible en: http://www.lavanguardia.com/internacional/20140612/54408951579/entrevista-papa-francisco.html

Fondo Monetario Internacional, “Lessons of the Financial Crisis for Future Regulation of Financial Institutions and Markets and for Liquidity Management”, 4 de Febrero de 2009, disponible en: http://www.imf.org/external/np/pp/eng/2009/020409.pdf

Grupo de Alto Nivel sobre la Agenda de Desarrollo Post-2015, “Informe Final: una nueva alianza mundial: erradicar la pobreza y transformar las economías a través del desarrollo sostenible”, p. 63

Put People First, “Put People First. Ensuring a response to the economic crisis that delivers democratic governance of the economy for jobs, justice and climate” , disponible en: http://www.brettonwoodsproject.org/2009/03/art-563940/



Thursday, October 3, 2013

The impact of trade on development

Opinion article by: Manuela Ramírez Cárdenas (mramir67@eafit.edu.co) *
International Business and Political Science Student at Universidad EAFIT, Colombia

After the Director-General of the WTO, Pascal Lamy, suggested at the organization’s 8th Ministerial Conference in 2011 the importance of the discussion of the world economy and trade related issues by the WTO and members of the multilateral trade system, the Panel on Defining the Future of Trade was created in 2012.

The panel met officially three times and held several meeting with different stakeholders to discuss issues such as the transformations of the world economy, the challenges of global trade opening during the 21st century, trade patterns, the current and future drivers of trade, and how trade can contribute to economic growth, sustainable development, poverty relief and job creation. The report of the panel titled The Future of Trade: The Challenges of Convergence was published earlier in 2013..

There are several aspects that are important to highlight about this report. The first one is that trade is without a doubt a positive practice that if implemented well can lead to growth, sustainable development, cooperation among states, and can have a direct positive impact on civil society. However, there is also the indisputable fact that some developing countries, since the opening of trade, have been negatively impacted and the gap of inequality between the rich and the poor grows wider every day.

The root of that problem is not trade itself; it is the fact that some developing countries lack certain conditions that are fundamental if a country wants to take advantage of the benefits of trade, among them: infrastructure, an educated population that can adapt to the changes and needs of the labor market, access to electricity, etc. Also, these countries face several local challenges, the first being that in most cases the local economy and industry is often precarious, and when faced with competitors that have a strong economic and productive system, then the outcome will unsurprisingly be negative. Additionally, some of these countries are plagued by corruption and governments that apply short-term policies that won´t be efficient in the long-term.

In the global scenario of open trade, the actions of governments become fundamental for a country that seeks to take advantage of the benefits offered by the multilateral trade system. Governments must create long term policies (perhaps adapt strategies that have been successful for other countries) that will allow them to create capacity building, educational opportunities, job creation, infrastructure, but most importantly they must implement policies that will allow them to develop locally first, so they can eventually become competitive in the global market and hopefully alleviate poverty and improve the living standards of the civil society.

Reference:


World Trade Organization. (2013). The Future of Trade: The Challenges of Convergence. Report of the Panel on Defining the Future of Trade.

Monday, September 30, 2013

Políticas de desarrollo ante las demandas de la opinión pública

Artículo de opinión por: Carolina Herrera Cano (caroherca@gmail.com) y David Ricardo Murcia Sanchez (dmurcias@gmail.com)
Undergraduate students at Universidad EAFIT, Colombia


El conflicto armado que vive Colombia ha ganado especial protagonismo en la prensa durante los últimos meses, en gran parte debido a las discusiones que suscitan las alternativas pacíficas de la nueva política de gobierno. Las mesas de negociación de La Habana pretenden tener en cuenta los intereses de cada uno de los actores del conflicto, sin embargo no es posible pretender una plena convergencia entre las demandas de cada una de las partes.
Los principios democráticos de las sociedades de hoy han modificado fuertemente la manera en la que funcionan los Estados, es este el caso de la importancia que han ganado los medios de comunicación por la capacidad que éstos tienen de promover movilizaciones sociales. Es por esto que la opinión pública en Colombia se debate entre la crítica y el incentivo de las promesas de reparación y amnistías en el marco de los diálogos de paz. Sin embargo, ante esta indudable divergencia de propuestas por parte de los diferentes actores de la sociedad civil, hay un deseo en común al parecer innegable: el fin del conflicto armado.
El peligro que nace ante este panorama no es la confrontación de ideas como tal, sino la manera como ésta puede influir las decisiones del gobierno: en un territorio marcado por prácticas populistas, una verdadera política de Estado dirigida hacia el objetivo común se ve amenazada por sus intentos de atender las demandas meramente coyunturales de la nación. Un contraejemplo válido en este punto es la gestión realizada por el presidente Juan Manuel Santos en la Asamblea General de las Naciones Unidas, donde buscó legitimar internacionalmente su política de gobierno a pesar de las fuertes críticas que ha recibido por parte de la opinión pública nacional.
El anterior argumento es el respaldo necesario para la hipótesis de esta columna: antes de prestar atención a la opinión pública y tratar de complacerla, en su pluralidad de presentaciones, un Estado debe tomar una perspectiva tecnocrática para la construcción de una política de desarrollo verdaderamente efectiva -para este caso el logro del fin del conflicto-. Lo anterior puede ser entendido como una de las interpretaciones pesimistas de Schumpeter, donde el pueblo en general se ve dominado por la dictadura de los que saben gobernar, debido a la incapacidad del pueblo, como multitud, de decidir (Bovero, 2002) cuál es la mejor opción para el desarrollo de su sociedad. Sin importar si esta es una interpretación correcta de Schumpeter, el panorama sombrío que presenta, hace preciso matizar: ignorar la opinión pública no significa relegar el bienestar del pueblo, sino no dejarse llevar por la volubilidad y efervescencia de los deseos de sus habitantes a la hora de tomar decisiones para la consecución de lo que todos quieren, pero que no se ponen de acuerdo en cómo. De ahí, que se plantee la conveniencia de manejar el desarrollo de los países desde un la técnica, pero no sólo con base en análisis econométricos, como podría pensarse, este grupo de técnicos requiere nutrirse, además, de la sabiduría de las ciencias sociales para lograr un acercamiento, lo más preciso posible, a las necesidades de la nación.
Otra consideración pertinente para refrendar esta hipótesis es que, sumado a la separación y tecnificación de los gestores de política, no puede dejarse de lado la conciencia del orden social. Ninguna política pública, si quiere ser exitosa, puede alterar de manera súbita el orden social que le precede. Es por esto que se planteó con anterioridad que la separación entre el gobierno y el pueblo debe ser prudente, pues si el pueblo perdiese identificación con la parte propiamente política de un Estado, éste perdería legitimidad y no podría gobernar (Vid. Schmitt, 2004), ni implementar sus políticas por muy técnicamente formuladas que estén. En este sentido, es vital no sólo la conciencia de la estructura social de un pueblo desde un institucionalismo economicista, sino también sus relaciones políticas en un sentido antropológico y sociológico .
El difícil contexto social que el Estado colombiano tiene que sortear le dificulta la implementación de políticas para estimular el desarrollo, pues en su formulación no sólo tiene que asegurarse de cumplir con su objetivo principal: facilitar el desarrollo, sino que debe, además, afrontar problemas como la fragmentación de la población, la presencia de cárteles de droga y la pronunciada debilidad de las instituciones gubernamentales, al tiempo que se ocupa de satisfacer a la opinión pública. En este sentido, los esfuerzos del Estado deberían estar centrados en brindar un contexto económico y político estable, que promueva actividades económicas, alternativas a la extracción de materia prima, que generen desarrollo sostenible e incluyente (UNCTAD, 2013), en lugar de tratar de complacer a la mayoría de los segmentos de la población (posiblemente con fines electorales) en sus demandas inmediatistas. La combinación de técnica y espíritu político puede brindar el mayor rédito a la hora de pensar en el desarrollo de un pueblo.


Referencias

UNCTAD. (2013). World Invesment Report 2013.
Michelangelo Bovero (2002) Una gramática de la democracia. Contra el gobierno de los peores. Madrid, Trotta.
Schmitt, C. (2004). El concepto de lo político (E. Molina y Vedia y R. Crisafio, Trads.). En H. Orestes Aguilar (Comp.) Carl Schmitt, Teólogo de la política (pp.167-223). (El trabajo original fue publicado en 1939)





Thursday, September 5, 2013

El paro nacional y la sociedad civil: en búsqueda de alternativas de la economía colombiana

Por: Carolina Herrera Cano* (caroherca@gmail.com )
Estudiante de Negocios Internacionales. Universidad EAFIT, Colombia

La crisis de violencia vivida la semana pasada en el país a causa del paro agrario que permeó el resto de los sectores de la economía nacional es, para muchos, una verdadera reivindicación del papel de la sociedad civil en los sistemas democráticos; debido a las movilizaciones sociales que desató. No obstante, una vez que ha cesado una de las jornadas más violentas que ha vivido Colombia en los últimos años y de que los bloqueos viales y la tensión urbana han disminuido, la discusión sobre el desarrollo de la nación debe ir más allá del descontento generalizado hacia el poder ejecutivo.
Sería un error negar las consecuencias políticas que ha desencadenado esta situación que, combinada con las actuales discusiones de tintes internacionales (de territorio y de procesos de paz) que afronta el gobierno, crean un panorama político incierto; mas esta coyuntura suscita análisis más allá de la gestión presidencial. Para este caso, pone en evidencia la dificultad de afrontar los retos de la globalización y la liberalización de la economía sin la apropiada estructuración de las instituciones estatales. Por lo tanto, definir las estrategias a implementar ante el paro nacional, más que una labor de emergencia por parte del presidente, deberá ser un esfuerzo institucional hacia la apropiada inserción de la economía colombiana en un mundo interconectado.
Mucho se ha discutido sobre las ventajas y desventajas que trae consigo la globalización en términos económicos, pero el inminente aumento de acuerdos comerciales demuestra que son pocas las discusiones sobre pertenecer o no a las cadenas globales, puesto que han sido remplazadas por la identificación de las estrategias más adecuadas para posicionar los productos locales en los mercados internacionales. Es por esto que durante los últimos años, la política comercial colombiana se ha caracterizado por la atracción de inversión extranjera directa (IED) por parte de empresas transnacionales que, sin duda, han modificado la manera en que funcionan la industria, el empleo y el ingreso en el país.
Por supuesto el flujo de capital, la creación de empleo y, en menor medida, el acceso a conocimiento han beneficiado los indicadores macroeconómicos del país. No obstante, la disminución generalizada en los niveles de IED que ha sufrido la economía internacional luego de la crisis económica y financiera que comenzó en 2008 (UNCTAD, 2013), ponen en duda la efectividad de la estrategia de facilitar, mayormente, un rol pasivo (de atracción de capital) en las cadenas globales de valor. Muestra de ello es el descenso de 6,2% en la IED que presentó la Colombia, sobre todo la proveniente del sector de la minería y el petróleo[1] (Portafolio.com, 2013).
El reporte de inversión WIR 2013 (UNCTAD, 2013) se resalta cómo la IED puede representar una vía importante para los países en desarrollo hacia el acceso a las cadenas globales de valor y a su participación; en este sentido, la economía colombiana ha logrado satisfacer muchas de sus expectativas. Sin embargo, ante las deficiencias del mercado y del gobierno, que han aflorado ante el panorama del paro nacional, valdría la pena evaluar si existen medidas alternativas que, de igual manera, busquen favorecer el posicionamiento de la producción colombiana en el exterior, al tiempo que den respuesta a las problemáticas de desigualdad que presenta el camino hacia el desarrollo del país.
La UNCTAD (2010), en su comunicado sobre la inserción de las pequeñas y medianas empresas de los países en vías de desarrollo a las cadenas globales de valor, destaca el caso colombiano de la exportación de producciones audiovisuales hacia exigentes mercados en diferentes continentes. Este ejemplo demuestra las diferentes alternativas que puede tener la producción nacional para diversificar su portafolio y asumir nuevos roles en la economía mundial. A pesar de esto, es importante resaltar que este caso ha surgido gracias al apoyo que ha recibido esta industria por parte del gobierno (ventaja competitiva).
En un país donde las principales exportaciones se ubican en el sector primario, resulta bastante complejo direccionar las actividades económicas de manera repentina. Es por esto que, en escenarios tan complejos como el que deja el paro agrario, vale la pena cuestionar la estrategia pasiva de atracción de IED y evaluar opciones que respondan a las demandas internacionales. Se hace necesaria una visión a largo plazo que esté más allá de las decisiones del jefe de gobierno: urge en Colombia una política de Estado dirigida hacia el aprovechamiento de los recursos en aras de una posición verdaderamente activa, que promueva la creación de valor para los sectores productivos y su adecuada inserción en las cadenas globales.




[1] Sería interesante evaluar una posible causalidad entre este hecho y la desaceleración que ha tenido la industria colombiana en los últimos meses.


Referencias


Portafolio.com. (2013). Inversión extranjera llegó a US$8.750 millones en semestre. Disponible en: http://www.portafolio.co/economia/inversion-extranjera-colombia-primer-semestre [Septiembre 3 de 2013].
UNCTAD. (2013). World Invesment Report 2013.
UNCTAD. (2010). Integrating Developing Countries’ SMEs into Global Value Chains. United Nations: New York and Geneva.